Oración de hoy Viernes 26/04/2019

Amado Jesús, quiero hacer una pausa en los afanes y los compromisos del día a día para elevar una oración de esperanza y gratitud por lo que has por nosotros.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Amado Jesús, es en Ti donde están mi calma, mi felicidad y mi libertad. Tú eres el agua de vida que me refresca cuando tengo sed, eres el bálsamo que cura los dolores del cuerpo y del alma y eres mi mejor amigo y compañía incondicional., te pido que seas Tú orientándome en cada día de mi vida, permitiéndome tomar buenas decisiones, acompañándome en mis actividades y ayudándome a cuidar los campos donde cultivo la que será la cosecha de los días que están por venir.

Gracias por tu amor que no conoce limite y gracias porque sé que Tú estarás siempre a mi lado fortaleciéndome y colmando mi vida y la vida de mi familia con hermosas bendiciones, dicha y prosperidad.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 80: Solemne renovación de la alianza

Aclamad a Dios, nuestra fuerza; dad vítores al Dios de Jacob: acompañad, tocad los panderos, las cítaras templadas y las arpas; tocad la trompeta por la luna nueva, por la luna llena, que es nuestra fiesta. 

Porque es una ley de Israel, un precepto del Dios de Jacob, una norma establecida para José al salir de Egipto oigo un lenguaje desconocido: Retiré sus hombros de la carga, y sus manos dejaron la espuerta. 

Clamaste en la aflicción, y te libré, 
te respondí oculto entre los truenos, 
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; ¡ojalá me escuchases, Israel! 

No tendrás un dios extraño, no adorarás un dios extranjero; yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué del país de Egipto; 
abre la boca que te la llene.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz, 
Israel no quiso obedecer: los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos. 

¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino!: en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios; 

los que aborrecen al Señor te adularían, 
y su suerte quedaría fijada; te alimentaría con flor de harina, te saciaría con miel silvestre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz,
para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.