Oración de hoy Viernes 12/04/2019

Jesucristo el hijo que el Padre Todo Poderoso nos envio para nuestra salvacion a hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que podamos ofrecerle toda la gloria y honra. Dios acepta humilde mente esta oracion.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Maestro y Salvador nuestro, tú que nos revelaste con tu palabra el designio de Dios y nos renovaste con tu gloriosa pasión, no permitas que nuestros días transcurran entre vicios y pecados.

Que sepamos, Señor, mortificarnos hoy al tomar los manjares del cuerpo, para ayudar con nuestra abstinencia a los hambrientos y necesitados. Que vivamos santamente este día de penitencia cuaresmal, y lo consagremos a tu servicio mediante obras de misericordia.
Sana, Señor, nuestras voluntades rebeldes, y llénanos de tu gracia y de tus dones.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 50: Misericordia, Dios mío

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, 
por tu inmensa compasión borra mi culpa; 
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. 

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. 

En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. 

Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. 

Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. 

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, 
no me quites tu santo espíritu. 

Devuélveme la alegría de tu salvación, 
afiánzame con espíritu generoso: 
enseñaré a los malvados tus caminos, 
los pecadores volverán a ti. 

Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío, y cantará mi lengua tu justicia. Señor me abrirás los labios, 
y mi boca proclamará tu alabanza. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Yo como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra
mí planeaban: Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos,
que su nombre no se pronuncie más. Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente,
escudriñas las entrañas y el corazón; veré tu venganza contra ellos, porque a ti he
encomendado mi causa.