Oración de hoy Sábado 27/04/2019

Amado Jesús, quiero hacer una pausa en los afanes y los compromisos del día a día para elevar una oración de esperanza y gratitud por lo que has por nosotros.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Amado Dios, gracias por escuchar mi oración sincera hoy en este nuevo dia y por la alegría de permitirme vivir un nuevo día junto a las personas que amo. A tus amorosas manos encomiendo mis luchas, mis alegrías y todo aquello que emprenda hoy. Te suplico que seas Tú dándome tu guía y tu compañía para vivir en triunfo, éxito y felicidad, por favor multiplica nuestras fuerzas, renueva nuestros corazones, abre las puertas de la prosperidad y permítenos vivir en esperanza, para así, alcanzar aquellas metas por las que tanto hemos trabajado.

Confía y vive este día con ilusión y esperanza, pues Dios siempre escucha tus oraciones y Él sabe responder a quienes le buscan con el alma y el corazón dispuesto.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 83: Añoranza del templo

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, 
mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. 

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. 

Dichosos los que viven en tu casa, 
alabándote siempre dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación: 

cuando atraviesan áridos valles, los convierten en oasis, como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones; 
caminan de baluarte en baluarte hasta ver a Dios en Sión. 

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica; atiéndeme, Dios de Jacob. 
Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo, 
mira el rostro de tu Ungido. 

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. 

Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable. 

¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz,
para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.