Oración de hoy Sábado 13/04/2019

Jesucristo el hijo que el Padre Todo Poderoso nos envio para nuestra salvacion a hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que podamos ofrecerle toda la gloria y honra. Dios acepta humilde mente esta oracion.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Aquí estamos, Señor Espíritu Santo. 
Aquí estamos, frenados por la inercia del pecado, pero reunidos especialmente en tu nombre. Ven a nosotros y permanece con nosotros dígnate penetrar en nuestro interior enséñanos lo que hemos de hacer, por dónde debemos caminar, y muéstranos lo que debemos practicar para que, con Tu ayuda, sepamos agradarte en todo. 

Sé Tú el único inspirador y realizador de nuestras decisiones, Tú, el único que, con Dios Padre y su Hijo, posees un nombre glorioso, no permitas que quebrantemos la justicia, Tú, que amas la suprema equidad: que la ignorancia no nos arrastre al desacierto; que el favoritismo no nos doblegue; que no nos corrompa la acepción de personas o de cargos. 

Por el contrario, únenos eficazmente a Ti, sólo con el don de tu Gracia, para que seamos UNO en Ti, y en nada nos desviemos de la verdad y , lo mismo que estamos reunidos en Tu Nombre, así también, mantengamos en todo la justicia, moderados por la piedad, 
para que, hoy, nuestras opiniones en nada se aparten de Ti, y, en el futuro, obrando rectamente, consigamos los premios eternos.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz: No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije: Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Yo como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra
mí planeaban: Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos,
que su nombre no se pronuncie más. Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente,
escudriñas las entrañas y el corazón; veré tu venganza contra ellos, porque a ti he
encomendado mi causa.