Oración de hoy Sábado 06/04/2019

Nuestro salvador Jesucristo hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que ofrezcamos sacrificios que Dios acepta. Invoquémosle, pues, diciendo.

Que tu amor y tu misericordia dirijan nuestros corazones, Señor, ya que sin tu ayuda no podemos complacerte, concédenos guardar sin mancha nuestros cuerpos, para que el Espíritu Santo pueda habitar en ellos.

Desde el comienzo del día acrecienta en nosotros el amor a nuestros hermanos, y el deseo de cumplir tu voluntad en todas las acciones de esta jornada. Danos hambre del alimento que perdura y da vida eterna, y que tú diariamente nos proporcionas. Que interceda por nosotros tu santísima Madre, refugio de pecadores, para que obtengamos el perdón de nuestros pecados.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 91: Alabanza del Dios creador

Es bueno dar gracias al Señor 
y tocar para tu nombre, oh Altísimo, 
proclamar por la mañana tu misericordia 
y de noche tu fidelidad, con arpas de diez cuerdas y laúdes, sobre arpegios de cítaras. 

Tus acciones, Señor, son mi alegría, 
y mi júbilo, las obras de tus manos. 
¡Qué magníficas son tus obras, Señor, 
qué profundos tus designios! el ignorante no los entiende  ni el necio se da cuenta. 

Aunque germinen como hierba los malvados y florezcan los malhechores, 
serán destruidos para siempre. 
Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos. 

Porque tus enemigos, Señor, perecerán, 
los malhechores serán dispersados; pero a mí me das la fuerza de un búfalo 
y me unges con aceite nuevo. Mis ojos despreciarán a mis enemigos, mis oídos escucharán su derrota. 

El justo crecerá como una palmera, 
se alzará como un cedro del Líbano
plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios; en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, que en mi Roca no existe la maldad

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote como nuestro guía y maestro. Soy consciente, Padre omnipotente, de que tú debes ser el fin principal de mi vida, de suerte que mis palabras y sentimientos te expresen. Permíteme dirigirme a ti, Señor, que te hable con toda libertad. Soy un pequeño en la tierra, pero encadenado por tu amor.