Oración de hoy Miércoles 24/04/2019

Jesucristo el hijo que el Padre Todo Poderoso nos envio para nuestra salvacion a hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que podamos ofrecerle toda la gloria y honra. Dios acepta humilde mente esta oracion.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Quédate con nosotros, Señor, durante todo el día; que el sol de tu gracia nunca decline en nuestras vidas te consagramos este día como oblación agradable a tus ojos, y proponemos no hacer ni aprobar nada defectuoso. 

Que en todas nuestras palabras y acciones seamos hoy luz del mundo y sal de la tierra para cuantos nos contemplen que la gracia del Espíritu Santo habite en nuestros corazones y resplandezca en nuestras obras, para que así permanezcamos en tu amor y en tu alabanza. 

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 96: Gloria del Señor, rey de justicia

El Señor reina, la tierra goza,  se alegran las islas innumerables. 
Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. 

Delante de él avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece. 

Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. 

Los que adoran estatuas se sonrojan, 
los que ponen su orgullo en los ídolos; 
ante él se postran todos los dioses. 

Lo oye Sión, y se alegra, se regocijan las ciudades de Judá por tus sentencias, Señor; 

porque tú eres, Señor, altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses. 

El Señor ama al que aborrece el mal, protege la vida de sus fieles 
y los libra de los malvados. 

Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz,
para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.