Oración de hoy Martes 23/04/2019

Jesucristo el hijo que el Padre Todo Poderoso nos envio para nuestra salvacion a hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que podamos ofrecerle toda la gloria y honra. Dios acepta humilde mente esta oracion.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Oh Cristo, que con tu claridad eres nuestro sol y nuestro día, haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo. 

Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras, a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos aparta de nuestros pecados tu vista y borra en nosotros toda culpa por tu cruz y tu resurrección, llénanos del gozo del Espíritu Santo. 

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 64: Solemne acción de gracias

Oh Dios, tú mereces un himno en Sión, 
y a ti se te cumplen los votos, porque tú escuchas las súplicas. 

A ti acude todo mortal a causa de sus culpas; nuestros delitos nos abruman, 
pero tú los perdonas. Dichoso el que tú eliges y acercas para que viva en tus atrios: que nos saciemos de los bienes de tu casa, de los dones sagrados de tu templo. 

Con portentos de justicia nos respondes, 
Dios, salvador nuestro; tú, esperanza del confín de la tierra y del océano remoto; 

tú que afianzas los montes con tu fuerza, ceñido de poder; tú que reprimes el estruendo del mar, el estruendo de las olas y el tumulto de los pueblos los habitantes del extremo del orbe se sobrecogen ante tus signos, y a las puertas de la aurora y del ocaso 
las llenas de júbilo. 

Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales; riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos, 
bendices sus brotes; coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría; 
las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, que aclaman y cantan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz,
para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.