Oración de hoy Lunes 29/04/2019

Amado Jesús, quiero hacer una pausa en los afanes y los compromisos del día a día para elevar una oración de esperanza y gratitud por lo que has por nosotros.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Padre, fuente de toda luz, que has querido iluminar el mundo con la gloria de Cristo resucitado, ilumina, desde el principio de este día, nuestras almas con la luz de la fe tú que por medio de tu Hijo, resucitado de entre los muertos, has abierto a los hombres las puertas de la salvación, haz que, a través de los trabajos de este día, se acreciente nuestra esperanza.

Tú que por medio de tu Hijo resucitado has derramado sobre el mundo tu Espíritu Santo, enciende nuestros corazones con el fuego de este mismo Espíritu que Cristo, el Señor, clavado en la cruz para librarnos, sea hoy nuestra redención y nuestra salvación.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 84: Nuestra salvación está cerca

Señor, has sido bueno con tu tierra, 
has restaurado la suerte de Jacob, 
has perdonado la culpa de tu pueblo, 
has sepultado todos sus pecados, 
has reprimido tu cólera, has frenado el incendio de tu ira. 

Restáuranos, Dios salvador nuestro; 
cesa en tu rencor contra nosotros. 
¿Vas a estar siempre enojado, o a prolongar tu ira de edad en edad? 

¿No vas a devolvernos la vida, para que tu pueblo se alegre contigo?  Muéstranos, Señor, tu misericordia 
y danos tu salvación. Voy a escuchar lo que dice el Señor: Dios anuncia la paz a su pueblo y a su amigos y a los que se convierten de corazón.

La salvación está ya cerca de sus fieles, 
y la gloria habitará en nuestra tierra; 
la misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; 

la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo; el Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. 

La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz,
para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.