Oración de hoy Lunes 08/04/2019

Nuestro salvador Jesucristo hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que ofrezcamos sacrificios que Dios acepta. Invoquémosle, pues, diciendo.

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza, a ti, Padre del cielo, te aclama la creación.

A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles, la multitud de los profetas te enaltece, y el ejército glorioso de los mártires te aclama. A ti la Iglesia santa, por todos los confines extendida, con júbilo te adora y canta tu grandeza: Padre infinitamente santo, Hijo eterno, unigénito de Dios, Santo Espíritu de amor y de consuelo tú eres el Rey de la gloria, tú el Hijo y Palabra del Padre, tú el Rey de toda la creación. Tú para salvar al hombre, tomaste la condición de esclavo en el seno de una virgen.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 28: Manifestación de Dios en la tempestad

Hijos de Dios, aclamad al Señor, 
aclamad la gloria y el poder del Señor, 
aclamad la gloria del nombre del Señor, 
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. 

La voz del Señor sobre las aguas, 
el Dios de la gloria ha tronado, 
el Señor sobre las aguas torrenciales. 

La voz del Señor es potente,  la voz del Señor es magnífica, la voz del Señor descuaja los cedros, el Señor descuaja los cedros del Líbano. 

Hace brincar al Líbano como a un novillo, 
al Sarión como a una cría de búfalo. 

La voz del Señor lanza llamas de fuego, 
la voz del Señor sacude el desierto, 
el Señor sacude el desierto de Cadés. 

La voz del Señor retuerce los robles, 
el Señor descorteza las selvas. En su templo un grito unánime: ¡Gloria!
El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno. 

El Señor da fuerza a su pueblo, 
el Señor bendice a su pueblo con la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Yo como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra
mí planeaban: Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos,
que su nombre no se pronuncie más. Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente,
escudriñas las entrañas y el corazón; veré tu venganza contra ellos, porque a ti he
encomendado mi causa.