Oración de hoy Jueves 25/04/2019

Jesucristo el hijo que el Padre Todo Poderoso nos envio para nuestra salvacion a hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que podamos ofrecerle toda la gloria y honra. Dios acepta humilde mente esta oracion.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Amado Jesús, quiero hacer una pausa en los afanes y los compromisos del día a día para elevar una oración de esperanza y gratitud. Hoy te doy gracias por el maravilloso regalo de la vida, por tu inmenso amor, por cada una de tus obras y por ser tan bueno y bondadoso.

¿Qué sería de mi vida si no te tuviera a mi lado? Gracias Señor por el aire que respiro, por los latidos de mi corazón, por los primeros rayos de sol de la mañana y por las estrellas que resplandecen en la noche.

Gracias también te doy Señor por las necesidades y los tiempos difíciles, pues más que adversidades son circunstancias que me ayudan a crecer y ser más fuerte. Gracias porque Tú siempre me das la fuerza que necesito para salir adelante y gracias por la hermosa promesa de que después de la tormenta siempre ha de llegar una bella puesta de sol.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 76: Recuerdo del pasado glorioso de Israel

Alzo mi voz a Dios gritando, alzo mi voz a Dios para que me oiga. 

En mi angustia te busco, Señor mío; de noche extiendo las manos sin descanso, 
y mi alma rehúsa el consuelo. Cuando me acuerdo de Dios, gimo, y meditando me siento desfallecer. 

Sujetas los párpados de mis ojos, y la agitación no me deja hablar repaso los días antiguos, recuerdo los años remotos; de noche lo pienso en mis adentros, y meditándolo me pregunto: 

¿Es que el Señor nos rechaza para siempre y ya no volverá a favorecernos? 
¿Se ha agotado ya su misericordia, 
se ha terminado para siempre su promesa? ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, o la cólera cierra sus entrañas?

Y me digo: ¡Qué pena la mía! ¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos, 
medito todas tus obras y considero tus hazañas. 

Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos; con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz,
para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.