Oración de hoy Domingo 28/04/2019

Amado Jesús, quiero hacer una pausa en los afanes y los compromisos del día a día para elevar una oración de esperanza y gratitud por lo que has por nosotros.

Invoquémosle, pues, diciendo.

Amado Dios, en este nuevo domingo me despierto lleno de gratitud y alegría, porque nuevamente me has dado el grandioso regalo de la vida y me permites contemplar la maravillosa obra de tu creación: los árboles, el bello azul del cielo y la fresca lluvia que riega los campos.

En este día de descanso y gloria quiero encomendar a Ti todas mis acciones y todos mis anhelos. Llena mi corazón de amor para compartir con mis hermanos, mi espíritu de alegría para dar testimonio de tu gloria y mi mente de conciencia para poder decidir siempre con buen criterio e integridad. Por favor amado Dios, cúbreme con tu hermoso manto de luz y llévame por sendas de dicha, triunfo y prosperidad.

Padre Omnipotente Rey de Israel hoy en este dia traigo ante ti mi humilde Salmo esperando que sea de tu agrado, gracias padre por lo dado el día de hoy y por lo que nos darás.

Salmo 95: El Señor, rey y juez del mundo

Cantad al Señor un cántico nuevo, 
cantad al Señor, toda la tierra; 
cantad al Señor, bendecid su nombre, 
proclamad día tras día su victoria. 

Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones; 
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. 

Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo; honor y majestad lo preceden, fuerza y esplendor están en su templo. 

Familias de los pueblos, aclamad al Señor, 
aclamad la gloria y el poder del Señor, 
aclamad la gloria del nombre del Señor, 
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. 

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda; decid a los pueblos: El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá él gobierna a los pueblos rectamente.

Alégrese el cielo, goce la tierra, 
retumbe el mar y cuanto lo llena; 
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque, 

delante del Señor, que ya llega, 
ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz,
para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.